Aquí estoy

Los gritos del corazón humano

Aquí estoy, di que me ves, di que me amas, di que me apruebas. Estos pueden ser los gritos más profundos y frecuentes del corazón humano. Estamos hambrientos de aprobación y llenos de expectativas sobre el amor. El interrogante con esto es que el amor, la aprobación y la conciencia de presencia se expresan de diferentes formas y se reciben de diferentes formas. Podemos esperar a que un padre nos diga toda la vida que nos ama y esas palabras no salen de su boca; que un hermano nos apruebe, que una pareja nos valide. Nos podemos quedar esperando toda la vida. Lo curioso es que en algunos casos, si nos atreviéramos a preguntar nos dirían que es obvio que somos importantes, nos dejaron comida en el horno, nos invitaron a su casa, nos llamaron y hasta nos dieron un regalillo. Esa fue su forma, no coincidía con las expectativas, no fue clara para nosotros. Podemos morir esperando que alguien nos pida perdón en lugar de perdonar aunque no nos pidan que perdonemos. Podemos herir a otros sin darles la aprobación que nunca nos dieron, podemos quedarnos solos porque los demás no notan lo maravillosos que somos. Pero, ¿Qué hay de ti? ¿Les dices claramente a los otros que los ves y los valoras?, ¿Expresas amor y lo dices verbalmente para que no haya sombra de duda? ¿Puedes amar a otros y perdonarlos por no ser ni actuar de acuerdo a tus expectativas? Si, aquí estoy. También estoy para ti.

La marca que me define

Estuve hace poco en un evento importante donde conocí muchas personas maravillosas. Estuve muy sorprendida de ver el efecto que tiene la apertura de lo que somos y de cómo nos sentimos hacia otras personas. Generalmente en los encuentros que tienen que ver con nuestro trabajo y todo aquello que nos da “posición” estamos tensos y alerta esperando que los demás perciban justo lo que esperamos que capten de nosotros; que compren una idea o una imagen apropiada de quienes somos y qué representamos. Por alguna razón olvide subir mis escudos, no subí las ventanas ni puse una armadura a mi alrededor que brillara lo suficiente para proyectar una luz que no estaría muy segura de proyectar por mis propios medios. El resultado aún me sorprende y alegra, cuando bajo mis escudos puedo escuchar sin estar tensa por lo que debo responder, puedo decir que hay cosas que no se, puedo contarle a otros cuales son mis miedos y lo más importante, otras personas pueden bajar sus armas y escudos soltar la carga y contar lo que esperan, sueñan, sus miedos y sus fortalezas sin querer aparentar, simplemente siendo maravillosos ellos. Te invito a bajar tus escudos más a menudo es la forma de sobrevivir y crecer en compañía, amistad y aprecio en cualquier campo. Con tu familia, con tus colegas, amigos y hasta competidores. Abre la puerta te sorprenderás de lo que puede entrar y puede salir.

Ocupar

No sé si cuando algo está vacío está desocupado. Hoy estaba viendo los cajones, había que limpiarlos y para eso hay que desocuparlos, de repente me hice consiente de su importancia, su tamaño y sobre todo de sus posibilidades, no tenía ya la obligación de ser utilizados para lo que había sido usados antes. Al sacar las cosas vi que la mitad no servían realmente, no recuerdo la razón de haberlas guardado, no sabía para que servían varias, y otras estaba vencidas, ya habían caducado. Me es imposible no hacer un paralelo y revisar el cajón de la vida, creo que está exactamente igual, si lo desocupo un poco podré ver lo inútiles de muchas cosas que sigo guardando como creencias de incapacidad o excusas para no lograr algunas metas; dificultad para relacionarme con cierto tipo de personas o simplemente olvidar mis sueños en un cajón que contiene el oxígeno de la vida. Hay que desocupar para ver posibilidades y hacer espacio a lo que realmente importa, compartir algunos espacios del cajón hará más llevadera la responsabilidad y la falta de humildad que en ocasiones nos impide arreglar el cajón de la vida. Cómo está tu cajón?

Como caído del cielo

Esta es una corta reflexión para el corazón, respondamos estas preguntas.

  • ¿Cómo conocí a mi pareja? Del 1 al 10 que tan factible era que eso pasara.
  • ¿Cómo descubrí que era la persona que adecuada para mi?  Del 1 al 10 que tan a menudo me paso.
  • ¿Cómo construyo/destruyo la relación que tengo en tres acciones diarias?,  ¿Qué tan consiente soy de la construcción?

Te invito a que definas la acción más importante para tau matrimonio hoy. 

Si lo piensas bien tu matrimonio es algo que sucedo como caído del cielo pero requiere de tu puesta en acción para continuar siendo un pedacito de cielo.

Cuando tu sueño te alcanza

¿Quién serás cuando te alcance tu sueño?

Todos tenemos  alguien conocido que sueña casarse y tener una familia. Todos  conocemos a alguien que quiere jubilarse para hacer lo que realmente ama hacer. Todos conocemos a alguien que busca trabajo casi constantemente. Todos conocemos a alguien que sueña comprar una casa para construir su hogar. Todos conocemos a alguien que añora tener dinero para viajar alrededor del mundo.

Ese alguien podemos ser nosotros mismos.

Todos conocemos a alguien que está cansado de su matrimonio y no tener tiempo para sí mismo por cuidar la familia y los hijos. Todos conocemos a alguien que se jubila y lamenta la perdida de su vida laboral porque ya no se acuerda que proyectaba hacer; ya no lo puede hacer, o al hacerlo ya no era lo que esperaba. Todos conocemos a alguien que cuando tiene el trabajo por el cual luchó se siente explotado, mal remunerado y sin tiempo para vivir. Todos conocemos a alguien que compró su casa y se queja de los altos costos de mantenimiento y de los impuestos. Todos conocemos a alguien que ha viajado por todo el mundo sólo para descubrir que su hogar es el mejor sitio, que su soledad la lleva a todas partes y que no hay lugar que reemplace la mesa con chocolate caliente de la tía Clarita. 

Todos conocemos a alguien que decide ver a sus sueños cumplidos como una carga idealizando situaciones pasadas para poder mantener el lamento de su vida. ¿Conoces a alguien?