Mutar

Mudar o cambiar el aspecto, la naturaleza, el estado, etc. de una persona, un animal o una cosa.

Cuando los resultados nos decepcionan pasamos por crisis. Cuando nuestra pareja e hijos son el resultado de la vida y no de nuestra proyección sobre ellos; cuando nuestros amigos ya no son tan buena compañía porque nos hieren con su sola existencia, no soportamos nuestro reflejo en ellos o simplemente porque nos recuerdan nuestro propio fracaso. Cuando todo lo que debía ser perfecto a nuestra imagen y semejanza se convierte en una amenaza a nuestro ego, a nuestra permanencia o a las verdades que siempre defendimos, hay una luz. La Luz del cambio. Tal vez las circunstancias no deban cambiar, tal vez debamos cambiar nosotros frente a ellas; finalmente lo que está en contra nuestra termina estando a nuestro favor, es la única forma que tenemos de encontrar las ventajas de madurar con las experiencias interiores, las que despiertan nuestro sentimientos más fuertes y valores profundos. Podemos ver que llenarnos de juicios nos dejará solos y con arrepentimiento a la hora de dormir.  Gracias a las crisis tenemos la oportunidad de dejar de ser ideales y mutar en personas reales que se confrontan, que abren los ojos y comprenden que la única y última verdad es el amor y sin él solo nos queda darle la bienvenida a las crisis que moldean nuestro corazón. 

Zurcir

Tengo una prenda de esas que uno ama, que nota que la tela se hace más delgada lavada tras lavada, no es nada especial a los ojos de nadie pero no la botaría. Bueno, llegó el doloroso día en que la tela se rompió. ¡NO! Me resistí a aceptar, es perder algo muy querido. Lo lleve a un lugar de esos que arreglan ropa y pregunté con gran preocupación si tenía alguna posibilidad de salvación. Fueron instantes eternos mientras la especialista analizaba la desgastada prenda, alzaba los ojos como cuestionando: ¿De verdad quiere salvar esto?

Suspiró y finalmente pronunció las palabras mágicas “La vamos a zurcir.”

Queda

¡Que alegría! Había esperanza. Sin embargo quedaba otra pregunta ¿Qué es exactamente zurcir?

Que palabra más extraña es está, encontré varios significados pero me quedo con ese: Unir sutilmente una cosa con otra. Cuando recogí mi vieja prenda casi no encuentro el lugar de los hechos; la habían unido con tanto cuidado que no se notaba para nada la tela rasgada. Me dieron una advertencia, luego de que la tela se desgasta por el uso y el abuso queda propensa a romperse nuevamente. Tendré que modificar algunas conductas para que mi prenda me acompañe por mas tiempo. No pude evitar pensar en todas las otras cosas que usamos y se desgastan, las relaciones, las palabras hirientes, los silencias eternos, la soledad invasiva, los vejámenes con nuestros cuerpos y los abusos al alma; la propia y la ajena. Ese tejido vital se rompe, para repararlo podemos zurcirlo, se necesita atención, delicadeza, paciencia y humildad. Podemos hacer este trabajo con otros y con nosotros mismos, pero ante todo tendremos que modificar la forma en la que usamos las personas y cuidamos las cosas.

¿Será que tienes alguna relación que puedas zurcir?Tal vez estamos a tiempo de aprender el arte ser sastres de almas y unir sutilmente nuestros corazones.

La forma en la que doblamos las medias

Maravillosas y humildes medias

Este tema debería tener un tema de denominación de origen, como le café y el vino. Si hay algo que confirme a las personas que viven juntas que son diferentes y no tienen el mismo origen, es que no doblan las medias de la misma forma. Nada trascendental además de las marcas de productos que se compran en el supermercado, la forma de preparar el chocolate y obviamente quién y cómo se limpia el polvo de la casa; la forma en que doblamos las medias es la señal más importante de aceptación en una familia. “Te voy a enseñar cómo doblamos las medias aquí” es otra forma de decir “eres de los nuestros”. Si tan sólo supiéramos que hay gestos que dicen más que cualquier palabra. Tal vez descubriremos que la forma nuestra dañaba menos las medias, que lavarlas por separado y secarlas en pares es muy dispendioso. Tal vez eso a nadie le importa y no vamos a gastar nuestra valiosa vida en enseñar y aprender cómo se dobla un humilde y simple par de medias. 

Las medias son cálidas, son intimas, no tienen ninguna amenaza oculta, nos dicen que estamos en confianza y que hay un cajón para ellas en todos los hogares, el cajón de las medias es personal, puedo meter la mano con confianza, nada va a atacar, ni a morder. Son solo medias de lana, de algodón, son suaves y maravillosas. De hecho algunos nos quedamos algún tiempo en los aparadores de medias explorando la posibilidad de integrarlas a la familia. Las medias son un regalo cercano, no preguntan mucho sobe la talla, el color de piel, la estatura o la etnia, no son costosas y caben en cualquier paquete. De hecho nunca me había preguntado por qué en navidad se cuelgan calcetines para los regalos en algunas culturas. Las medias tienen muchas cosas que me gustaría añadir a mi vida y a mi forma de incluir los corazones en mi bolsa. 

Aquí estoy

Los gritos del corazón humano

Aquí estoy, di que me ves, di que me amas, di que me apruebas. Estos pueden ser los gritos más profundos y frecuentes del corazón humano. Estamos hambrientos de aprobación y llenos de expectativas sobre el amor. El interrogante con esto es que el amor, la aprobación y la conciencia de presencia se expresan de diferentes formas y se reciben de diferentes formas. Podemos esperar a que un padre nos diga toda la vida que nos ama y esas palabras no salen de su boca; que un hermano nos apruebe, que una pareja nos valide. Nos podemos quedar esperando toda la vida. Lo curioso es que en algunos casos, si nos atreviéramos a preguntar nos dirían que es obvio que somos importantes, nos dejaron comida en el horno, nos invitaron a su casa, nos llamaron y hasta nos dieron un regalillo. Esa fue su forma, no coincidía con las expectativas, no fue clara para nosotros. Podemos morir esperando que alguien nos pida perdón en lugar de perdonar aunque no nos pidan que perdonemos. Podemos herir a otros sin darles la aprobación que nunca nos dieron, podemos quedarnos solos porque los demás no notan lo maravillosos que somos. Pero, ¿Qué hay de ti? ¿Les dices claramente a los otros que los ves y los valoras?, ¿Expresas amor y lo dices verbalmente para que no haya sombra de duda? ¿Puedes amar a otros y perdonarlos por no ser ni actuar de acuerdo a tus expectativas? Si, aquí estoy. También estoy para ti.

La marca que me define

Estuve hace poco en un evento importante donde conocí muchas personas maravillosas. Estuve muy sorprendida de ver el efecto que tiene la apertura de lo que somos y de cómo nos sentimos hacia otras personas. Generalmente en los encuentros que tienen que ver con nuestro trabajo y todo aquello que nos da “posición” estamos tensos y alerta esperando que los demás perciban justo lo que esperamos que capten de nosotros; que compren una idea o una imagen apropiada de quienes somos y qué representamos. Por alguna razón olvide subir mis escudos, no subí las ventanas ni puse una armadura a mi alrededor que brillara lo suficiente para proyectar una luz que no estaría muy segura de proyectar por mis propios medios. El resultado aún me sorprende y alegra, cuando bajo mis escudos puedo escuchar sin estar tensa por lo que debo responder, puedo decir que hay cosas que no se, puedo contarle a otros cuales son mis miedos y lo más importante, otras personas pueden bajar sus armas y escudos soltar la carga y contar lo que esperan, sueñan, sus miedos y sus fortalezas sin querer aparentar, simplemente siendo maravillosos ellos. Te invito a bajar tus escudos más a menudo es la forma de sobrevivir y crecer en compañía, amistad y aprecio en cualquier campo. Con tu familia, con tus colegas, amigos y hasta competidores. Abre la puerta te sorprenderás de lo que puede entrar y puede salir.