Las letras de amor

Las cartas de amor de los abuelos y lo papás me llenan el corazón. Ese cuidado en la tinta el papel, las palabras pensadas y expresadas con el mayor amor posible. Expresiones largas como anhelos conectados a la red de la distancia sin Wi Fi. Son tesoros y a veces son tesoros que no se heredaron. Por qué será que se perdió la letra escrita a mano con fecha y ciudad, y que cerraban con frases como “Tuyo del alma. Bolivar”. Creo que vale la pena empezar una campaña por volver al romance de la letra, a la notas que van más allá de WhatsApp. Las cartas de amor con tiempo para reflexionar, imaginarnos la cara de nuestra pareja cuando recorre las líneas. Eso era seducción. Sin alcohol, sin chocolate, sin anillos de diamantes. Ahora exigimos romance y una sexualidad de película sin muchas veces tomarnos el tiempo para que nuestra presencia sea anhelada. Quieren un consejo para re avivar el romance? Escriban cartas de amor. Largas con palabras completas, no TQM, busquen sus mejores herramientas de vocabulario, con tinta y papel, flores, esquelas o dibujos, eso es de cada cual. Ganemos el derecho a amar y ser correspondidos con la pasión de una pluma. 

Debajo de un puente​

“Me siento como si fuera a terminar viviendo debajo de un puente”. Es algo que escucho muy frecuentemente cuando alguien tiene problemas financieros, cuando se pierde el trabajo, cuando no llegan clientes, cuando se descubre un moviento no santo en las arcas de la empresa; cuando nos damos cuenta de que nunca quisimos mirar el dragón que hace tiempo estaba lanzando humo. Lo que sorprende es que en relación a los que sentimos alguna vez que esa frase nos aplicaba, no conocemos a nadie que viva debajo de un puente. (Eso no quiere decir que no sea una realidad para algunas personas) Lo que realmente me llama la atención es lo frágil que puede ser una relación frente a un problema financiero y no me refiero sólo a la relación con otros, me refiero a la relación con nosotros mismos. En ocasiones nos forzamos tanto en llevar nuestro mundo en los hombros que el peso nos aplasta, la culpa y el cansancio hacen su trabajo y cosechamos dolor físico, espiritual y relacional. Levantamos con mayor facilidad el tono de la voz, somos menos tolerantes a cualquier tema que no tenga que ver con productividad financiera y nos escudamos en la angustia para ser unos verdugos de nuestro sueño, alimentación y hasta la respiración. Nuestra pareja sufre, nuestros hijos; somos monotemáticos y no les damos el lugar que merecen como parte de la solución de la situación, ni como personas con sus propias prioridades a solucionar. Seguramente no vamos a ir a vivir debajo de un puente, vamos a tener que entregar parte del control a otros. La fuerza que nos da aliento para respirar y vivir hoy es la encargada de darnos el aliento del siguiente día si es que nos corresponde vivirlo. No nos creamos a nosotros mismos, somos llevados en las manos amorosas del padre y nuestro objetivo final no es llevar resultados financieros. Sí,  habrá que tomar acción, habrá que moldear el carácter, habrá que tomar desiciones y hacer cambios para llevar el peso de forma compartida y responsable. Qué peso estás llevando que te lleva a pensar en un futuro debajo de un puente que no existe?

Las moscas y el verano

Por cada persona en el planeta existen 17 millones de moscas. Este dato me crispo los nervios. Pensé en cada persona que conozco rodeada de las moscas que le corresponden y es la peor pesadilla. Odio las moscas y ahora en el verano en el campo, parecen estar a la orden del día, no hay nada que me saque más de casillas, hablo en serio, cada vez que tengo oportunidad mato a un par de estas pequeñas intrusas. No las resisto y no entiendo porque en la perfecta creación existen esos odiosos seres. No me pasa igual con otros insectos; lo de las moscas es algo personal; de tal forma que me puse a investigar si tienen una razón de ser además de todo lo que odio de ellas. Para mi sorpresa, descubrí que hacen parte de casi todas las cadenas alimenticias y que yo no estoy sola en las filas de sus enemigos, las moscas cumplen grandes funciones de polinización, descomposición y son alimento para todos los lindos pajaritos que viven al rededor y que tanto quiero, la lista de sus funciones en el equilibrio de los ecosistemas es bastante larga; pero yo las sigo odiando. Lo más importante en cualquier relación que tenga con ellas no es tener la razón bajo mi perspectiva. Lo más importante es que ellas, las moscas, seguirán cumpliendo su función indispensable así a mi no me guste. Gracias a Dios no es mi función juzgar y acabar con todo los que no me gusta, aunque lo he hecho con la vida de tan molestas compañeras, ellas siguen haciendo justo lo que tienen que hacer, me hace pensar en las miles de situaciones donde yo he pensado que tengo la razón, quisiera eliminar ciertas situaciones de mi vida, ciertas personas incluso, pero cuando miro atrás; veo que esas personas me hicieron cambiar, tuve que re-definirme en momentos que consideré insostenibles. Debo admitir que con algunas hubiera de verdad querido que fueran moscas y eliminarlas de un golpe, no soy angelical, mi instinto asesino puede salir con un simple zumbido. A veces podríamos hacer más daño con una palabra que con un golpe, con una actitud más que con un insecticida. Hay algo relacionado con la frustración de no poder acabar con aquello que tanto nos molesta. Me pregunto si hay algo que pueda hacer para combatir estas pequeñas enemigas que son tan jóvenes que aún no zumban, es su presencia casi imperceptible la que tanto me molesta. Tal vez si dejo de obsesionarme con ellas serán una circunstancia más de mi vida como el viento, la lluvia o el sol. Si me parece molesto hasta los pajaritos deberían dejar de cantar. La pregunta es: son las moscas o soy yo. Qué está molestando tu vida? Es eso o eres tú frente a eso?

Elecciones

Le estamos dando la despedida a enero, increíble, hace muy poco estábamos cantando villancicos. Pero el tiempo es relativo según nuestra emocionalidad. Inclusive, la realidad es relativa según nuestra percepción y lo que define la percepción es la emoción. No es lo mismo que alguien se ría cuando te caes, que reírte porque alguien se cae. Son dos lados de la misma historia.

Aunque nos llenemos de estudios y argumentos está comprobado científicamente que las desiciones son tomadas por nuestra parte emocional que básicamente está bajo el dominio del ego. Te has puesto a pensar cuantas desiciones tomas desde los datos únicamente? Ninguna. Esa es la respuesta. Cuestiones de todos los días como cambiar un proveedor, comprar zapatos (la más emocional de las desiciones), contratar una persona, pagar los servicios, atender las visitas, ir al médico, entre los billones de desiciones que tomamos. Por eso es tan importante mantener la calma, las desiciones con la cabeza y el corazón fuera de control son las que nos hacen la vida de cuadritos. Pero Quién tiene siempre su cabeza en control? La respuesta es un poco extraña: la paz y el amor. Ya sé que suena a concierto de los años 60’s pero si no mantenemos algún nivel importante de calma cuando tiembla, como está pasando ahora en nuestro país; difícilmente el área emocional estará dispuesta a escuchar a la razón. Si hay amor al escoger, quiere decir que el otro importa más que yo. Esa es la clave para saber si hay amor en las elecciones. Valorar lo mejor para el otro sacrificando mi ego, lo mejor, no es darle lo que quiere es tener la sensibilidad para observar lo que necesita sin que yo sea lo más importante en la escena. A veces la palabra NO es la mayor expresión de amor; podemos perder a personas que queremos mucho. Se trata de sacrificar la necesidad de ganar, complacerme o perpetuarme en cualquiera de sus formas. Regresa al hogar, un hogar que es mejor gracias a que escoges con amor y tranquilidad lo que es mejor para los tuyos. Escoger es el espejo más exigente que hay, el reflejo de tu vida se verá en tus elecciones. Es una gran oportunidad de tener poder justo donde debe estar.