El sagrado corazón

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón.

Nuestro país está consagrado al Sagrado Corazón. Son esas cosas que escuché toda la vida pero en las que nunca reflexioné, pregunté a varias personas y me expresaron que es una devoción; cuando busque el significado de ser devoto encontré esto, palabras mas palabras menos “Sentimiento de profundo respeto y admiración inspirado por la dignidad, la virtud o los méritos de una persona / Sentimiento y actitud de profunda veneración religiosa. (veneración es prácticamente lo mismo) Honestamente esto no me respondió absolutamente nada, el corazón es un órgano que si bien es vital no entiendo por qué inspira dignidad, virtud hacia una persona; si no es una persona.

Entonces decidí viajar un poco más profundo y encontré algo que dice la biblia “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.”. (Prov. 4:23) Entonces pensé en las funciones del corazón, está la que todos sabemos, bombea la sangre que le da vida a todos los sistemas del cuerpo, podemos vivir con un pulmón pero no sin corazón, es decir que ahí está la vida, pero, ¿Cuando decimos guardar nos referimos solo a cuidar nuestro colesterol, hacer ejercicio y evitar el stress? Al parecer estas palabras se refieren a los sentimientos asociados a los pensamientos y viceversa.

Socialmente se nos indica que las emociones no son importantes al momento de tomar serias decisiones y que pueden ser absolutamente ajenas a la emoción y 100% prácticas, pero esto es falso, ninguna decisión se toma sin una emoción de por medio, la neurociencia ha demostrado que así sea la marca de la batería del carro, el único influenciador no es el precio o las cualidades técnicas a la hora de cambiarla, hay algo en nuestro consiente o subconsciente que nos lleva a decidirnos por una o por otra y este algo es la emoción. Pero, ¿Por qué es tan importante?, el viaje de esta sencilla pregunta se hacía más interesante. Me llevó hasta los campos energéticos y electro magnéticos del corazón, no es una secreto que cada célula del cuerpo tiene energía y que la física cuántica nos enseña que básicamente somos 99% energía y el resto es materia… si, esto es más complejo, pero vamos a lo simple, para mi sorpresa descubrí a diferencia de todos los otros sistemas del cuerpo, el campo electromagnético que irradia el corazón ocupa varios metros a su alrededor y cambia según las emociones que sentimos asociadas a nuestros pensamientos.

Es decir que las emociones como el amor desinteresado, la compasión y la gratitud, amplían y fortalecen nuestro campo y esto afecta no solo nuestra salud en todas las áreas sino que afecta todo lo que hay a nuestro alrededor, eso incluye personas, animales, cosas plantas, etc. La empatía no es algo que nos inventamos para explicar la buena vibración de una persona, es literal, si vibra. Es decir que si entendiéramos un poco mejor que el corazón de todas las personas es sagrado entenderíamos la consagración del corazón como algo mucho más importante, sin importar la religión, la raza, el género, etc, todos los corazones pueden trabajar en el amor para lograr un mundo en el cual vivir felices y en armonía. No se trata de lo que dices que crees se trata de la intención que abriga tu corazón minuto a minuto. Estos descubrimientos nacidos de la curiosidad o del tiempo de aislamiento, me han dejado una misión importante, CUIDAR MI CORAZÓN porque es sagrado.

Espero no aburrirlos con esta larga disertación, es solo algo que me susurró mi corazón.

Sabotaje

Somos valiosos

Algo que nunca he entendido de la humanidad y me incluyo obviamente, es la razón por la cual nos hacemos zancadilla, tan pronto nos dicen que debemos dejar el azúcar, nos llenamos de dulces que por lo general no comemos, si el médico dice: debe hacer ejercicio, es como si se cayera el mundo, nos cuesta dar pasos hacia aquello que nos hace libres, preferimos las soluciones rápidas de llenarnos de pastillas con efectos colaterales a tratar de modificar los que somos por medio de lo que hacemos. En el fondo nos aterroriza salirnos del mundo conocido porque así sea nocivo, es conocido. Si llega luz a nuestras vidas que resuena en dentro y la vemos como algo positivo, nos cuesta cambiar; la naturaleza humana nos dice que quiere evolucionar pero nosotros la saboteamos, rechazamos cualquier idea que implique reconocer que estamos equivocados, preferimos dejarle la responsabilidad de nuestra vida a alguien más para luego poder quejarnos de que ese alguien se equivocó. Sabemos que debemos hacer algunos sacrificios por personas a las que amamos pero algo dentro de nosotros se niega y prefiere el enfrentamiento, luego viene la batalla y todas sus consecuencias. Si buscamos un culpable de la mayoría de los eventos que hemos considerados desafortunados en el vida, la verdad es que hemos sido nosotros los generadores y perpetuadores, pero ¿Por qué?.  ¿A caso no deberíamos querernos para cuidarnos?, ¿Proteger el planeta para no tener que buscar otro planeta en donde vivir? Cuidar de la familia para no separarnos y traer todo ese dolor que supuestamente no queremos generar? ¿Dejar de comer chatarra y ocuparnos un poco de nuestra salud?, ¿Elevar el corazón para que el amor gobierne nuestra existencia? Todos lo sabemos, acá parece que no hay ningún misterio, todos entendemos que la vida está hecha de decisiones, nos encanta culpar al gobierno, a los jefes, a los padres, hermanos, suegros, amigos, primos, tíos, cuñados, empleados, amigos, enemigos, instituciones y todas las demás relaciones posibles. Pero si somos realmente sinceros con nosotros mismos y pesamos en la balanza la responsabilidad que nos corresponde, veremos que es bastante; decimos sí a lo que debemos decir no y viceversa.

Hago parte de este grupo, el hecho de que lo diga no quiere decir que esté fuera del paquete y sigo preguntándome la razón. Tal vez es falta de disciplina, exceso de autocompasión, ceguera, falta de oportunidades, no ser privilegiado como alguien más, no sé, la lista de excusas puede ser eterna. Pero en general lo que veo al rededor es que no queremos triunfar, le tenemos pánico a admitir que lo tenemos todo para ser completa y absolutamente felices, buscamos excusas a través del dolor para encontrar la felicidad; alguien nos metió en la cabeza que el cielo se gana a través del sufrimiento y ya no sabemos ni que es el cielo pero estamos seguros que si sufrimos lo suficiente algo bueno saldrá de todo esto. Criticamos a otras personas porque no hacen lo que deben hacer ya que para nosotros es muy claro que sin sacrificio no hay nada.

Alguien nos enseñó que solo si somos los suficientemente miserables somos valiosos, no sabemos darnos por vencidos frente al inmenso amor que nos rodea y seguimos halando el látigo en lugar de rendirnos, agradecer y disfrutar en paz, salud, amor, compasión y ternura. ¿Dónde está la gracia en nuestra vida? La que nos dice que somos suficiente, que está bien amarnos, estar orgullosos de nosotros, que está bien triunfar, que vale la pena cuidar aquello que amamos y nos rodea. Que podemos celebrar la vida, es finita, es un regalo y por eso se llama presente.

No tengamos más miedo, demos un paso adelante y vivamos, no nos diluyamos en el dolor y la victimización, tal vez si somos víctimas pero no de algo externo, somos víctimas del engaño de que tenemos que ganar todo con dolor y sabotear nuestra única y valiosa existencia. Te invito a llenarte gratitud, a estar presente en tu vida y ser consiente de que cada emoción y cada acción que la acompaña porque repercutirán en tu vida y la de otros, pero también ser consientes que podemos ir seguros de que somos valiosos y amados como los mas grandes tesoros del universo. 

Volver

Cuando volvamos a las calles

El día de la tierra fue ayer, fue hermoso ver la forma en la que se ha recuperado en pocos días nuestro valioso hogar. Mientras el petróleo cae, la tierra sube. El aire se limpia, las plantas brotan, hay mas aves surcando los cielos y los animales que ya nos parecían de lo más exótico, se aventuran a pasear por las asfaltadas avenidas con curiosidad. La cacería y el trafico han bajado; los humanos hemos sido puestos en cautiverio y por fin se ha invertido la balanza.

Surge inmediatamente la duda y el temor, ¿Qué pasará con la tierra cuando suelten a los humanos?, cuando el consumo desenfrenado regrese a las calles, cuando nos interese nuevamente la marca que llevamos puesta, cuando dejemos de ver lo absurdo del plástico, cuando vayamos nuevamente cada uno en un automóvil y recorramos juntos pero realmente aislados kilómetros de soledad en las pequeñas cabinas rodantes en la que pasamos los mejores momentos del día. 

Yo no sé ustedes pero yo no quiero regresar a ese mundo; quiero volver consiente, quiero ver juguetes que no contamine los ríos y que los chicos vuelvan a imaginar recuperando su potencial creador. Que a cada ciervo que se ha a venturado no lo cace un humano que asume que le pertenece porque lo vio primero. Yo quiero que este tiempo valga. Así como la tierra se ha recuperado; que se recupere nuestra humanidad perdida en valores que no le corresponden, que sea un nacimiento que demos a luz, la luz. Que la compasión y la lealtad se conviertan en soberanas y al fin podamos ocupar el lugar que nos corresponde en el planeta; el de cuidadores, no el de explotadores. Que nadie se quede sin sembrar árboles y amigos; cuidar el agua y cuidar los hijos. Sueño con que podamos VER y abandonemos en el vuelo que nos está llevando a la extinción.

Gracias al virus somos mejores así sea obligados, puede que sea la única forma de evitar que nuestra historia se acabe. ¿A qué mundo quieres regresar?

Viernes

La expresión perfecta

Hoy me levantó una pregunta, una de esas insistentes ideas que no me dejan en paz, me pasa igual con los proyectos y los problemas diarios; estas ideas siempre me llevan por una ruta que desconozco, es una de esas preguntas filosóficas y trascendentales para las que ni Aristóteles ni Platón, encontraron respuestas convincentes, no las he encontrado en ningún libro, en ninguna ideología, en ningún discurso y no crean que se las voy a dar a sí no más nacida de una especulación matutina. La pregunta es ¿A qué vinimos?, ¿Por qué razón nacimos? trato de encontrar una respuesta buscando un consenso relativamente general según nuestra percepción limitada y en mundo tal y como lo conocemos con tres dimensiones, tiempo y espacio.

Obviamente no tengo la respuesta convincente para todos, solo más preguntas, entonces surgió la contra pregunta y es ¿A qué no vinimos? Esa está mas fácil, cuando era niña aprendí que como seres vivos todos cumplimos un ciclo; decía más menos: los seres vivos de diferencian de los no vivos porque nacen, crecen, se reproducen y mueren. Luego me di cuenta que no es así  y que todo está vivo. Alguien que me explique cómo la fuerza de una cascada no transmite vida, o la imponencia de las montañas no nos hace inclinarnos con reverencia ante la inmensidad de la tierra. Cómo, si miramos en detalle, nos puede conmover la delicadeza de la flor mas sencilla, todo es perfecto y es la expresión de la creación, del creador. ¿Cómo no inclinarnos ante tanta magnificencia? 

Nacimos en el paraíso, no nacimos en la bolsa de valores, no nacimos para estar de ocho a seis esperando salir para vivir un poco, no nacimos para acumular cosas que dejaremos al partir, como decía mi papá, no hemos visto nunca un entierro con trasteo. Los faraones lo intentaron, ellos no están pero las cosas todavía están en las tumbas. No vinimos a ganarle a nadie, no vinimos a exhibir poder, de eso estoy segura, no era el plan original, si fuera así hubiéramos nacido con un mazo en la mano, no vinimos a humillar, no vinimos a maltratar. Vinimos a amar, a respetar, a experimentar el paraíso, desconozco la razón espiritual, cuántica o evolutiva, universal; me refiero a los propósitos del creador más allá de ser parte del todo, maravilloso y perfecto. 

Hoy es viernes santo y solo puedo pensar que por devolvernos al paraíso se ha pagado un precio demasiado alto para ignorarlo. Los llamados de atención como este que estamos atravesando, buscan sacudirnos del sueño absurdo que construimos. La pregunta es si decidiremos seguir dormidos o escogeremos vivir.

La bolsa de valores

Las bolsas de valores tuvieron la semana pasada las caídas mas grandes en los últimos 20 o 30 años, los desplomes obligaron a cerrar las transacciones en varias bolsas a la espera de tener que abrir, ya que supuestamente negocian parte de empresas productoras de bienes y servicios que las personas usamos. Para los ignorantes en el tema como yo es todo un reto imaginar que parte de Intel  o Apple es de alguien que tiene una acción, o cuanta azúcar representa un commodity negociado en un mercado de futuros donde probablemente la caña se acaba de sembrar, es decir, el azúcar no existe aún. Me perdonarán los expertos pero todo eso está envuelto en una extraña niebla de interrogantes así los números sean claros no sabemos con cuántas acciones de carbón se prepara un asado, ¿O sí? 

De la misma manera nuestros intangibles de uso cotidiano no son medibles en litros, kilos o metros, son acciones. Por cada palabra amable con nuestra familia la acción va al alza. Por cada sacrificio de ir a las 11:00 p.m. por un vaso de agua o a traer la pastilla que se le olvidó a mi pareja, la acción sube. Por cada hora jugando con los chicos, por cada almuerzo preparado por los abuelitos para el montón de familia hambrienta y ruidosa, hay una repunte del mercado. Cada favor a los vecinos, cada mirada hacia las nubes buscando la figura del dragón, el elefante o el conejo tirados en el pasto con los que amamos hace que los mercados de los afectos suban ostensiblemente. Obviamente en el caso contrario habrá un decrecimiento del mercado y a veces esas bolsas cierran sus operaciones por falta de demanda y oferta.

Estas inversiones son tal vez las más importantes. Hoy han subido enormemente en mi corazón como efecto de las revisiones históricas del comportamiento del mercado emocional; el balance es positivo. Extraño tantas cosas que en este momento solo puedo planear en el mercado de futuros. Los abrazos, las cantadas de Karaoke, los brindis, las comidas de muchos al rededor de la mesa, los amigos y sus lazos irrompibles, las ocurrencias de los pequeños, la compañía silenciosa durante los momentos duros. Por ahora planeo invertir mucho más en los gracias de corazón, en los te quiero, en las expresiones de aliento y felicitaciones, en juegos de mesa, en exigir menos, en cuidar más mis palabras, en hacer saber a todos los importantes que son en mi vida. 

¿Ya tienes listo tu plan de inversiones para los próximos meses?