Las responsabilidades de la vida

La primera responsabilidad que algunos adquirimos en la vida fue tender la cama, no tenía nada que ver con saludar, dar las gracias y nuestra relación con los adultos, prestarle juguetes al vecinito, cosa que no siempre es grata. Era entre la cama y yo, se veía tan grande la cama costaba tanto arreglar las cobijas que debo confesar que trataba de que se viera bien pero al levantar la colcha se veía desastrosa; así aprendí que a veces podemos obtener lo que queremos a partir de la apariencia, era básicamente poder salir a jugar. Cuando llegaban mi mamá o mis hermanas al momento de la inspección, saltaba a la vista que estaba llena de irregularidades, la más evidente era mi intensión de engañar a la autoridad, finalmente era mi cama y era a mí a la que le iba a tocar dormir en un aquelarre de sábanas y cobijas. 

Lo que aprendí en ese momento traté de repetirlo a través de varios eventos de mi vida, yo sabía que no estaba bien hecho pero se veía bien; con el tiempo largo o corto el desastre subterfugio siempre saldría a la luz y las consecuencias las llevaría a cuestas, no hay nada que haga en la oscuridad que no salga a la luz y me diga en la cara “Oye, a quién estás tratando de engañar?”

¿Te estás tratando de engañar con alguna sábana enredada en tu vida?

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8 comentarios

  1. Me encantan tus artículos Birna, realmente me inspiran y me identifico. Abrazos,

    Amparo Martínez

  2. Se dice que aún cuando deseémos ocultar nuestras faltas, la luna siempre nos ve. La luna es como nuestro espíritu, y frente a él nada queda oculto.

  3. Me encanta la metáfora y reviso que quizás en la prisa de que todo se vea bien en la superficie y que hemos cumplido, nos olvidamos estirar bien las sábanas. Nos auto engañamos.

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