Maravilloso reflejo

¿Quién no se acuerda lo que hizo de niño? Personalmente recuerdo colgar de un pasamanos todo el recreo sin ningún pensamiento en la cabeza, solo veía el mundo al revés, por alguna razón no sentía cambio del flujo sanguíneo; no tenía preocupaciones, cuando tiraba con amigos el papelito del dulce, (gana el que se lleve la parte más grande) mi único deseo era pasar el año para que no me regañaran en la casa, yo no quería ser la mejor, ahora me asombra entender que no tenía un pelo de competitividad, no sabría decir si eso era bueno o malo. No sabía quién se suponía que tenía que ser; simplemente era. Algo de eso ha quedado, me rehuso a ser vista como un objeto útil, una pequeña rebeldía frente al hecho de tener que encajar. 

Este fin de semana el espejo sonrío, volví a tener 9 años en tercero de primaria colgada como vampirito del pasamanos, ahí estaban las amigas con las que tantas veces hice fila para revisión del uniforme, que nos limpiábamos los zapatos con las medias, con las que nos regañaban porque la falda debería ser algunos dedos arriba de la rodilla, no las dos manos. Compartimos la frase de terror más espeluznante “Saquen una hoja”.

La vida eran cosas pequeñas, vivimos momentos duros en nuestras familias en medio de situaciones difíciles, pero al otro día, todo se olvidaba en el recreo disolviendo gomitas, (Todavía no entiendo cual era el encanto de eso) riéndonos en la ruta del pelo de la profe, o simplemente echadas por ahí mirando formas en las nubes. A nadie le importaba que los papás fueran ricos o pobres, no nos importaba si los tenis eran de marca, no habían muchas; compartíamos la lonchera y era una felicidad que nos dieran permiso para quedarnos en las casas; realmente no hicimos nada del otro mundo, estábamos presentes, eso era todo.

Luego de 35 años de salir del colegio me reencontré con el espejo y su mirada tenía unos 10 años, y los ojos le brillaban y todo lo vivido se desvaneció, lo bueno y lo malo. – Los caminos generalmente son cuesta arriba y a través del tiempo nos han caído varias rocas que creímos podían aplastarnos. – Qué rico es regresar al lugar más maravilloso: El techo de la casa, el patio de recreo, o construir casas con cajas de cartón, pasar noticas en clase y tratar de copiarnos en una evaluación sin tener la menor idea de qué era lo que estaban preguntando. 

Cuando cayeron las primeras grandes sombras de mi vida, mis amigas estuvieron ahí. No me hicieron una víctima; hicieron que junto a ellas las cargas fueran más suaves. Gracias por regresar esa hermosa mirada en el espejo. Espero que los hijos y los nietos y los que siguen tengan la fortuna de tener verdaderos amigos en los que reflejen los niños que siguen siendo a través del tiempo. 

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6 comentarios

  1. Que belleza. Nada más lindo y motivador que las buenas amigas y los recuerdos inolvidables. Gracias amiga.

  2. Los años de infancia compartidos con gente bella son inolvidables. Compartimos memorias que nos han hecho mejores en muchos sentidos, y las lecciones aún siguen llegando!
    Mil gracias por expresar los sentimientos de quienes estuvimos contigo compartiendo ese hermoso camino de la infancia, con sus más y sus menos. Abrazos! 💞

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