Zurcir

Tengo una prenda de esas que uno ama, que nota que la tela se hace más delgada lavada tras lavada, no es nada especial a los ojos de nadie pero no la botaría. Bueno, llegó el doloroso día en que la tela se rompió. ¡NO! Me resistí a aceptar, es perder algo muy querido. Lo lleve a un lugar de esos que arreglan ropa y pregunté con gran preocupación si tenía alguna posibilidad de salvación. Fueron instantes eternos mientras la especialista analizaba la desgastada prenda, alzaba los ojos como cuestionando: ¿De verdad quiere salvar esto?

Suspiró y finalmente pronunció las palabras mágicas “La vamos a zurcir.”

Queda

¡Que alegría! Había esperanza. Sin embargo quedaba otra pregunta ¿Qué es exactamente zurcir?

Que palabra más extraña es está, encontré varios significados pero me quedo con ese: Unir sutilmente una cosa con otra. Cuando recogí mi vieja prenda casi no encuentro el lugar de los hechos; la habían unido con tanto cuidado que no se notaba para nada la tela rasgada. Me dieron una advertencia, luego de que la tela se desgasta por el uso y el abuso queda propensa a romperse nuevamente. Tendré que modificar algunas conductas para que mi prenda me acompañe por mas tiempo. No pude evitar pensar en todas las otras cosas que usamos y se desgastan, las relaciones, las palabras hirientes, los silencias eternos, la soledad invasiva, los vejámenes con nuestros cuerpos y los abusos al alma; la propia y la ajena. Ese tejido vital se rompe, para repararlo podemos zurcirlo, se necesita atención, delicadeza, paciencia y humildad. Podemos hacer este trabajo con otros y con nosotros mismos, pero ante todo tendremos que modificar la forma en la que usamos las personas y cuidamos las cosas.

¿Será que tienes alguna relación que puedas zurcir?Tal vez estamos a tiempo de aprender el arte ser sastres de almas y unir sutilmente nuestros corazones.

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