Las personas que vivimos en el campo estamos familiarizadas con el canto de los gallos, que aunque todos creamos que es así, no siempre cantan solo en la mañana, a veces a horas que ninguno se imaginaría, entones  nos preguntamos; ¿Qué hace este gallo cantando a esta hora?.  Al parecer siempre esperamos que las cosas sucedan cuando esperamos que sucedan pero no es así, esperamos tener una vida sin sobresaltos, es decir: el gallo cantará al amanecer, entonces yo me levantaré la baño, despertaré a la familia, haré el desayuno etc., cada cual según sus rutinas. Algo más general: Termino mis estudios, trabajo, hago un capital, me caso, tengo hijos me jubilo y termino de alguna manera con subidas y bajadas acordes a mis decisiones. Pero la vida no es así. Así cante el gallo en las mañanas, también puede ser que lo haga con un canto diferente al que espero escuchar: mi vida puede no ser sana, puede ser extremadamente ocupada, puede ser financieramente productiva, me puedo meter en malos y buenos negocios, puedo casarme una, tres, cinco o ninguna vez. Puedo hablar muchos idiomas o haber perdido las cuerdas vocales por una enfermedad, puedo ser maestro o astronauta y de las dos formas llegar a donde nadie ha llegado. Ninguna de nuestras vidas es cómo pensamos que sería, no lo serán las vidas de las personas que amamos y así sabremos que estamos vivos. A veces puede ser tan fuerte nuestra necesidad del seguridad y aprobación que sacrificamos nuestros sueños y como gallos del común cantaremos al amanecer aunque nuestro corazón quiera cantarle a las estrellas. 

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