Como diría el mariachi, me enseño que mi destino era rodar y rodar. La piedra dijo eso porque era una piedra y ellas ruedan en algún punto. No importa que sea plana, el tiempo la erosiona y termina siendo un guijarro, entonces sí, creo que desde el punto de vista de una piedra podría ser cierto. Pero no todos estamos rodeados de piedras y sin embargo escuchamos vaticinios sobre hacia dónde nos lleva la vida, qué tan activos hay que ser en redes sociales, por que se acaba el amor en las parejas de famosos y que pasará si no hacemos esto o aquello como aconsejan las revistas del corazón. Nadie sabe que nos depara ninguna situación por la sencilla razón de que no viven nuestra vida. Los puntos de vista son valiosos pero lo que es un valor inamovible para ti puede no serlo para mí. Hay muros que no derribaremos, no moveremos y no trataremos de escalar. Pero que tal algunos de los retos por descubrir.

Pedir perdón, responder con amor a palabras enojadas, construir barreras frente al maltrato, es decir la forma en que maltrato a mi pareja o mi familia. Que tal dar el primer paso para reconciliar un conflicto, que tal servir a mi pareja aunque no se lo merezca. Que tal hablar de mis heridas sin acusar a otros. Que tal dar caricias que no se esperan. Que tal dejarlos ver que también me derrumbo. Que tal… Hay posibilidades que nos hacen libres de otros por que decidimos escoger el cuidado, la honra, la ternura y la confianza para poder avanzar. No seas la piedra en tu camino o podrás rodar por tu propia inercia.

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