Por cada persona en el planeta existen 17 millones de moscas. Este dato me crispo los nervios. Pensé en cada persona que conozco rodeada de las moscas que le corresponden y es la peor pesadilla. Odio las moscas y ahora en el verano en el campo, parecen estar a la orden del día, no hay nada que me saque más de casillas, hablo en serio, cada vez que tengo oportunidad mato a un par de estas pequeñas intrusas. No las resisto y no entiendo porque en la perfecta creación existen esos odiosos seres. No me pasa igual con otros insectos; lo de las moscas es algo personal; de tal forma que me puse a investigar si tienen una razón de ser además de todo lo que odio de ellas. Para mi sorpresa, descubrí que hacen parte de casi todas las cadenas alimenticias y que yo no estoy sola en las filas de sus enemigos, las moscas cumplen grandes funciones de polinización, descomposición y son alimento para todos los lindos pajaritos que viven al rededor y que tanto quiero, la lista de sus funciones en el equilibrio de los ecosistemas es bastante larga; pero yo las sigo odiando. Lo más importante en cualquier relación que tenga con ellas no es tener la razón bajo mi perspectiva. Lo más importante es que ellas, las moscas, seguirán cumpliendo su función indispensable así a mi no me guste. Gracias a Dios no es mi función juzgar y acabar con todo los que no me gusta, aunque lo he hecho con la vida de tan molestas compañeras, ellas siguen haciendo justo lo que tienen que hacer, me hace pensar en las miles de situaciones donde yo he pensado que tengo la razón, quisiera eliminar ciertas situaciones de mi vida, ciertas personas incluso, pero cuando miro atrás; veo que esas personas me hicieron cambiar, tuve que re-definirme en momentos que consideré insostenibles. Debo admitir que con algunas hubiera de verdad querido que fueran moscas y eliminarlas de un golpe, no soy angelical, mi instinto asesino puede salir con un simple zumbido. A veces podríamos hacer más daño con una palabra que con un golpe, con una actitud más que con un insecticida. Hay algo relacionado con la frustración de no poder acabar con aquello que tanto nos molesta. Me pregunto si hay algo que pueda hacer para combatir estas pequeñas enemigas que son tan jóvenes que aún no zumban, es su presencia casi imperceptible la que tanto me molesta. Tal vez si dejo de obsesionarme con ellas serán una circunstancia más de mi vida como el viento, la lluvia o el sol. Si me parece molesto hasta los pajaritos deberían dejar de cantar. La pregunta es: son las moscas o soy yo. Qué está molestando tu vida? Es eso o eres tú frente a eso?

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