La inspiración mueve más corazones que la ley. Dentro de nosotros hay un pequeño rebelde que salta cuando al escucha una imposición; algunos líderes en la historia tienen como bandera el castigo, si no eres o haces lo que digo pagarás las consecuencias. Los líderes ideológicos ofrecen sueños, ideales, a veces utopías que inspiran. Por un ideal se da la vida pero la imposición generalmente trae rebeldía. Eso ha pasado desde el principio de los tiempos. En una muy pequeña escala nosotros repetimos los comportamientos en nuestros pequeños reinos. Para las parejas es una lista de lo que el otro debe hacer: cuidar, consentir, sostener, apalancar, etc. Para los hijos es igual les informamos nuestras expectativas: serás lo que yo espero porque tu deber es perpetuarme. Eso no sucede. Ni con la pareja ni con los hijos; la amenaza no invita y el rostro manipulador de la decepción, aleja. Pero la inspiración mueve. Inspirar a otros a seguirnos es un don, pero tiene que ser real o como el algodón de dulce, con el tiempo quedará reducido a una mancha de colorante. Para inspirar tenemos que apuntarle a un bien mayor a nosotros mismos, un sueño incluyente que puede ser de miles o de de dos o tres. Cuando lo hacemos, cuestionamos los valores que proyectamos frente a nuestras mini sociedades. La gran pregunta es cómo inspirar en lugar de exigir. La respuesta está en observar a los demás cómo son, no sus falencias frente a mis expectativas. Todos tenemos fortalezas que quisiéramos mostrar y no lo hacemos porque se nos subrayan constantemente nuestras debilidades. Eso no inspira, eso mata. Generalmente inspiramos cuando amamos sin egoísmo y logramos más y mejores resultados de la honestidad respetuosa que del miedo acusador. Hoy quiero invitarte a inspirar con cariño para que descubras que es una fuerza mucho mayor y sobre todo una fuerza que construye. Observa a tu alrededor, fíjate en las fortalezas y piensa en cómo ayudar a otros a que expresen el valor con el que fueron creados. Los defectos disminuyen notoriamente cuando somos reconocidos en amor. 

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