Recuerdo cuando el 31 de diciembre hacía una lista para tener en cuenta a 6 o 7 personas a las que quería mucho y a las que a veces por las distancias y las ocupaciones no podía ver para la cena o para el regalillo que podía aparecer en los tiempos de abundancia. A esta personas las llamaba por teléfono y tenía claro lo que les quería decir. Lo que más extraño es estar presente como persona individual y no en un grupo o una lista e distribución de whatsApp o el perfil de Facebook. No me mal interpreten, no tengo nada contra esas herramientas, han sido grandes aliadas en muchos casos; es que a veces tal vez por mi falta de actualización me agobian un poco, puedo sentir que tengo que contestar siempre lo adecuado para todos y no a cada uno lo suyo, no tendría tiempo. Hoy estoy en un lugar sin acceso al mundo digital; sólo podré asomar la cabeza en el ciberespacio si persigo la señal como un fantasma por todo el campo y corriendo el riesgo de perderme en el intento. El tiempo que tengo es para hablar frente a frente con personas a las que quiero, para leer un libro sin ver el celular, para reírme de lo que ocurre y todos vemos desde un punto de vista distinto porque estamos presentes. Te hago una invitación para que en estos días aunque sea un poco dejes de lado tu teléfono móvil, tablet, o lo que sea que uses y mires alrededor, no te pierdas los amaneceres y atardeceres de verano, el ruido de los sapos y los grillos, una lluvia de estrellas, un brindis por la vida, abrazar a aquellos que no has visto a los ojos en mucho tiempo y volver a la edad de piedra donde un minuto era tiempo y no algo que compras en la calle, cuando se caía la red era algo que le pasaba a los acróbatas de los circos o a los pescadores; y no tener espacio era vivir en un lugar pequeño. Me pregunto cuál es la proporción de mi vida que va en un rectángulo de metal y vidrio y cuál la que interactúa 100% con el viento, los amigos, los tiempos de crear, de creer y conectarme con la realidad de piel. Si quieres disfrutar algo para este año nuevo, comparte un poco de antigua presencia. Si no te contesto, me he perdido en el mundo real.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *