Una cosa es saber que la diversión importa y otra muy diferente ser capaces reconocer los factores que ayudan a que desaparezca, si los conocemos tal vez poderos prevenir que nos abandone esa extraordinaria compañera.

Desconfianza.  La alegría es un lujo que sólo podemos disfrutaría cuando nos sentimos seguros, para muchas parejas la ausencia de alegría es un sinónimo de desconfianza. El humor, la risa y el juego se fundamentan en la confianza, cuando la desconfianza está presente, la diversión no.

Irrespeto.  Si la confianza nos ayuda a bajar la guardia, el respeto nos ayuda a empoderarnos para conectar con otra persona. La alegría nace en la igualdad,  cuando nos sentimos irrespetado por nuestra pareja perderos la habilidad de sentirla como igual. Cuando no tenemos las mismas condiciones que todos en el campo de juego, nos sentimos en desventaja y no nos podemos divertir.

La presión.  Cuanto más alto sea nuestro nivel de estrés más difícil será ver lo bueno en nuestra vidas, la visión se nubla y sólo podemos enfocarnos en la fuente de la presión; si bien es muy difícil que no atravesemos por túneles de presión, también es cierto que debemos estar atentos a no recargar nuestra vida con fuentes extras de esta; las deudas son un claro ejemplo, ya que preferimos no ser diligentes con el manejo financiero y cargar con cosas que no traen alegría a nuestro matrimonio y se llevan la diversión.

Tiempo.  La diversión requiere tiempo, si no elegimos pasar tiempo juntos (aunque rara vez parece nuestra decisión) no podemos divertirnos juntos, fácilmente el tiempo se irá en lo que “si es prioridad” niños, trabajo, y discutir detalles como: quién va a hacer qué y cuándo. Sólo después de haber pasado suficiente tiempo juntos para cubrir los grandes problemas, tendremos tiempo suficiente para simplemente disfrutar el uno del otro.

Hábitos. Las rutinas pueden ser buenas o malas. Cuando las parejas adquirimos el hábito de no divertirnos, es probable que continuemos con él hasta que algo cambie. De la misma manera, las parejas saludables permiten que la diversión sea algo habitual. La rutina de divertirse juntos.

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