He tratado de hacer un ejercicio de la más tonto en apariencia, es hacer una lista de las cosas que me faltan para ser totalmente feliz, ha sido muy difícil además de dinero no pude encontrar nada más de verdad, no creo que fuera más feliz por cambiar de altura, pero bueno tal vez si por bajar de peso pero no creo que sea una diferencia de verdad eso lo he hecho antes y no me he considerado más feliz.  Lo que está delante de mi y no veo hace la verdadera diferencia. Esto me hizo consiente de que la felicidad no es algo imposible, es algo invisible. No es algo que va en un yate con champaña, la verdad si estoy sola como una ostra no hay yate que valga, a menos que mi propio yo sea una dulce compañía;  si tengo amor no importa si voy a pie, es más, creo que lo disfruto más. Una risa, una buena noticia un café caliente a pesar de lo que digan sus detractores. La felicidad está ahí, son mis ojos los que no la ven, inclusive en los momentos difíciles está ahí detrás del velo de la impotencia cuando todo tiene un brillo particular si lo miro con atención. Estamos en un mundo confuso en donde la única diferencia la hace un corazón que ve agradecido la felicidad en todo, la dicha de tener la oportunidad de alcanzar un nuevo día.  Has tu lista a lo mejor es diferente a la mía, pero te invito a replantearla y hacer visible lo invisible.  Cuenta tus bendiciones.

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