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Pesadilla antes de navidad

posted on December 23rd 2017 in Especial with 0 Comments

La navidad era algo que añoraba de niña, las luces, la decoración y la anticipación por el único juguete que recibiría. Finalmente nada era mi responsabilidad; yo era sujeto de lo que los adultos decidieran por mi. Al crecer poco a poco se hizo mi responsabilidad, ya debía ayudar con los adornos y era divertido, debía pensar en regalos para otros, generalmente hechos por mi, eso me generaba una terrible ansiedad, en mi mente pensaba “y si no le gusta?” era otra expresión para “Y si no soy suficiente?”. Finalmente los padres son  benévolos en general y aunque no saltaran de gozo hacían su mejor esfuerzo, entre tantas ocupaciones mamá colgaba el cuadro, adorno o velita sobre una muy cuestionable base hecha con el cartón del rollo de papel higiénico. Al ir creciendo debo confesar que creció la ansiedad, ya  no eran sólo los regalos que de repente se volvieron un montón, eran también los amigos y sus fastuosas atuendos y la comparación de la cena para algunos un poco exagerada y para otros más frugal, luego llega el matrimonio; felizmente pasaríamos nuestra primera navidad como familia, empieza con la frase: La navidad en tu casa y año nuevo en la mía, refiriéndonos a las casas de nuestros padres. Ahí empiezan los dolores del desapego por parte de todos. En una casa era tamal y en la otra pavo y cada uno añora lo que define como navidad; los choques culturales se hacen más evidentes y a la vez enriquecen la nueva familia. Los comentarios desafortunados o emotivos salen a las luz luego de algunos brindis de más y en otras familias no beben más que jugo de mora, hay casas donde cada uno lleva regalos sólo para los niños, otros para todos y otros se enferman repentinamente porque no pueden entrar en la competencia de regalos únicos, costosos y emocionales. Originalmente, la navidad es la celebración del nacimiento de Jesucristo; en algún momento llegaron los reyes magos que le llevaron regalos al niño y de ahí el tema de los regalos que se celebra el 6 de enero, pero alguien planto a San Nicolas en la escena y poco a poco olvidamos al niño que vino sin nada, que no trajo más que regalos que no se pueden envolver pero que lo valen todo. La navidad es ahora una pesadilla de multitudes en centros comerciales y largas facturas que habrá que pagar por meses gracias a Visa y Master Card. Lo que trajo el pequeñín hace más de 2000 años es lo que tratamos de celebrar pero se nos olvida, es tan poderoso que pone en jaque toda la sociedad que replantea nuestra razón de existir, nos revuelve el mundo que hicimos a nuestra imagen y semejanza para aceptar el mundo que El creo a la suya. En fin. Toda esta historia viene a que cada uno de nosotros tiene una relación personal y emocional con la navidad, inclusive si no creemos en Jesús, la navidad lo cubre todo al final del año. Tendremos que hacer concesiones, tendremos que perdonar muchas cosas, doblegar el orgullo y valorar lo pequeño si realmente queremos encontrarnos en navidad con las personas, tendremos que hacer pequeños y grandes sacrificios, hasta dejar ir a los que más queremos para que pasen navidad con otras familias, tendremos que quedarnos solos pero con el corazón agradecido porque se expande a través de otros que llevaran su pedacito de hogar donde quiera que vayan. En esta navidad extraño mucho a muchos que ya no están, mis padres y sus fastuosas navidades corromboyacas, la mesa exquisita que ponía mi mamá, mis hermanos, amigos que se han ido, hijos lejos. A la vez, tengo la oportunidad de agradecer nuevas personas y verme al espejo con muchos sueños alcanzados y muchas transformaciones que no imaginé. Si, la navidad nos pone sensibles. Destapemos los regalos que trajo el niño en el pesebre. Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres en quienes El se complace. Lucas 2:14. Feliz navidad queridos lectores.

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